miércoles, 5 de septiembre de 2012

Educación Pública...un camino pedregoso




Las continúas movilizaciones que ha protagonizado el movimiento social en el último tiempo en nuestro país han posicionado como uno de los temas centrales la educación, develando las múltiples falencias que se presentan en sus niveles prebásica, básica, media y superior. Las respuestas de los gobiernos de turno han constado en una serie de medidas destinadas solo a responder parcialmente a lo demandado, sin cambiar los principios que rigen al sistema educativo y que son los que finalmente generan un sistema desigual, segregador y con nulo fortalecimiento de la educación pública, evidenciándose muy por el contrario, una fuerte embestida privatizadora detrás de cada una de las respuestas.

Después de tanta movilización, tantas miles de personas en la calle, tanto ofertón por parte del gobierno y tantos años de gobiernos “democráticos”, en los que sonaban ideas como “crecer con igualdad”, se podría creer, con algo de ingenuidad, que las próximas políticas de educación estarían impregnadas del sentir que la mayoría del país ha enmarca en tres principios fundamentales: “una educación pública, gratuita y de calidad”. Pero al hacer una breve revisión en los proyectos de ley que pretenden regular la nueva Institucionalidad del sistema de educación parvularia, básica y media, y al realizar el mismo ejercicio con los proyectos de ley que regularán las condiciones laborales a las cuales se verán enfrentados los profesionales de la educación, con la Carrera Docente, el panorama no es muy alentador. Vemos como la clase política no ha escuchado las voces de la mayoría del país y continua defendiendo intereses individuales de unos pocos.

Los nuevos proyectos de ley está dirigidas a profundizar el rol del privado en el sistema educativo, consolidando la entrega de fondos públicos a través del sistema particular-subvencionado, modalidad que ha ido en directo perjuicio del sistema público desde sus orígenes en los 80', ya que obliga a las instituciones a competir para atraer a los padres para matricular a sus hijos. Competencia que por lo demás, el sistema público corre con considerables desventajas, ya que los estándares como las puntuaciones en el SIMCE – PSU, la variedad en el servicio que entrega (clases de idiomas, múltiples de deportes, tecnología, infraestructura, gestión institucional, etc.) sumado al etiquetamiento social, ha cubierto al sistema público con un manto poco atractivo para alcanzar altas matriculas que le permitan acceder a mayores ingresos, ya que depende de financiamiento entregando por niño matriculado. En la línea de la administración, no se elimina el sistema de municipalización, la cual ha sido altamente criticada, ya que permite que el MINEDUC se desvincule de los colegios, tanto en la entrega de fondos como en su funcionamiento y fiscalización. El nuevo proyecto se continua presentando al alcalde como autoridad máxima en el consejo directivo de las agencias publicas, por lo tanto se sigue entregando facultades frente a las cuales no están aptos para ejercer y se deja a los establecimientos a disposición de los vaivenes del las autoridades de turno con sus gestiones, nefastas o relativamente exitosas. En cuanto al rol del director, paulatinamente se quiere avanzar a la figura de un gerente que tome decisiones unilateralmente con su gabinete sin considerar su conocimiento específico en el área de educación, ya que basta con tener 8 semestre en cualquier especialidad profesional para postular al cargo. Con esto se deja de lado el rol de líder pedagógico que debe cumplir el director, el cual en conjunto con la comunidad educativa dirige y orienta al establecimiento para alcanzar su misión de formar ciudadanos que tengan la capacidad de protagonizar su propio proceso de formación integral.


Estos cambios, por nombrar algunos, son una clara muestra de la intransigencia de las autoridades de realizar proyectos de leyes que sean representativos de la sociedad civil, que vayan en la dirección de construir en conjunto, un proyecto país que se funde en principios más igualitario, ya que desde la educación tenemos la promesa que a la vez es la utopía de cambiar lo establecido.

La lucha ya no se reduce a retrasar lo que acontecerá o asegurar su llegada; es preciso reinventar el mundo. (Paulo Freire)

No hay comentarios: